martes, 15 de julio de 2014

DÍA 51: UN SUSPIRO EN MONTENEGRO

Etapa 46:   Carine - Koplik, Albania 125 KM
Salida: 07:00
Llegada: 18:00
Acumulado: 3643 Km

Que mal pintaba ayer, ¿verdad?
Frío, hambre, sin dinero, sin ruta…
La noche fue jorobada. Pasamos más frío que cagando calipos. Yo estoy contraída de tanta humedad. Me estoy convirtiendo en un triciclo. Y Adolfo parece el culo de Papa Noel de lo frío y pálido que anda.
Pero hoy amanecimos con sol y nuestra perspectiva del mundo cambió por completo. Esos rayos empapando nuestros hierros y huesos nos han recordado lo precioso que es el mundo.
Adolfo se levantó de mejor humor. Hambriento como un perro palleiro pero menos tembloroso que como se acostó. Y eso que se ha pasado la noche tiritando del frío que pasó en ese saco mojado.

¡VIVA LA CENSURA!

Eso sí, el Adolfo nunca deja de sorprenderme. Hoy me he quedado anonadada con su razonamiento matutino. El tío a veces es más simple que el mecanismo de un supositorio.
Pues nada, se ha levantado y me ha empezado con un rollo de que hasta aquí podíamos llegar. Que ya sabe perfectamente por qué ha pasado tanto frío está noche. Que no es porque  estuviésemos a ocho grados, en medio de un monte lloviendo, con vientos del carajo y empapados hasta las cejas debajo de un plástico. No, no, nada de eso.
Para Adolfo el problema es que ha bajado diez kilos. Y sus razonamientos dictan que esos diez kilos de grasa no hay manta eléctrica que los igualen.  Según su teoría desde que está más delgado se congela por las noches. Dice que se está quedando como un “suspiro”, que un día se lo lleva el viento.
 Así que ha trazado un plan. Tiene que engordar de aquí a un mes esos diez kilos.  La idea es llegar a las estepas de Uzbekistán con una buena cortinilla de grasa que le ampare.
En la parte positiva de todo esto está que se ha propuesto comer más y mejor. En la parte negativa es que no piensa comprar más ropa de abrigo, ni ropa aislante de agua.
Aquí se trata de hacer como los oso polares, comer mucho y bien, para que cuando llegue el invierno tener de dónde tirar.  Lo dicho… un supositorio…
Como bicicleta no sé qué pensar. Yo no sé si Adolfo es un Súper Hombre, el último superviviente o la mona Chita. Decidid vosotros.

Hacienda somos todos, los de Montenegro también.

Con este propósito paramos en Niksic a zampar todo lo que se moviese. Que tío, rilló más que una lima nueva. Eso y un ibuprofeno le han hecho sentirse como nuevo.
Creo que ya ha recuperado tres kilos.
Yo por mi parte llevaba varios días como la canción de Alaska “Bailando, me paso el día bailando…” porque mis radios están más descolocados que la ropa del Breskha. Y por no hablar de las zapatas que las tengo más inútiles que un teclado sin enter. Así que el Adolfiño se ha portado como un padre y me ha hecho unas chapucillas.
Las suficientes para pegarnos otros noventa kilómetros, salir de Montenegro, cruzar a Albania (sin problemas fronterizos) y llegar hasta Koplik, una ciudad más que decente al norte del país.
Aquí el niño cenó como un cura y sacó pasta en moneda local, el Lek albanés.
Después nos hemos ido al monte a dormir. La noche está estrellada.
La verdad es que nos ha dado algo de pena pasar por Montenegro tan rápido pero había que aprovechar las fuerzas y sobre todo el sol.
Ahora toca dormir, ya medio secos y repuestos de la noche de ayer.
No hay mal que cien años dure.
Pues nada amigas… ¡a las buenas noches!

4 comentarios:

  1. Pupas
    Felices sueños Titan

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  2. ¡homes coma estes poucos quedan!.....cuanto más os váis alejando,Babieca, más cerca os sentimos...bicos.

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  3. Motoneta de Javier16 de julio de 2014, 12:06

    Tras un par de semanas sin WWW, que bueno volver a leer tus relatos y sobre todo vuelvo a quedar pensando…. Lo que cuelga a ambos lados de babieca, NO, que NO son alforjas, son los enormes ‘huevos’ de Adolfo. Si es que el tamaño SI importa, hay que tenerlos bien grandes para aguantar lo que él.

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  4. Amigo Adolfo y recién conocida Babieca, así es como se hace el camino quedándose con lo bueno y dejando lo malo en segundo plano. Disfrutad, Disfrutad Malditos .... y no dejéis de pasarnos esas risas y emociones... Admirado/ra.

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