miércoles, 9 de julio de 2014

DÍA 45: RÉQUIEM POR BOSNIA

Etapa 41 : Bosanski Petrovac – Dragoraj  54 KM
Salida: 8:30
Llegada: 19:00
Acumulado: 3137  Km



Hoy no es un buen día ni para Adolfo ni para mí.
Los escenarios de la vida son tan caprichosos que a veces provocan acontecimientos de los más inesperados. En esas circunstancias es dónde uno valora su papel en la vida y lo que esta significa.
Hoy no os contaré ninguna historia graciosa ni simpática. No utilizaré mis insólitas comparaciones ni mi retranca ciclística. Hoy solo quiero contaros lo que hemos descubierto en estas extrañas tierras.

Hoy lo que os cuento es gris, como el día. 

Desde el momento en que pusimos nuestras ruedas en Bosnia nos dimos cuenta de que este país era distinto de lo que habíamos visto hasta ahora. El esplendor de Eslovenia y de Croacia se ha convertido en algo más triste aquí.
No lo digo por las vistas, igualmente soberbias y majestuosas, con sus paisajes abruptos llenos de fuerza y de color. Ni por sus gentes, amables hasta el extremo y calurosas en su afecto.
Pero desde los primeros kilómetros rodando por estas tierras observamos que este era un país estremecido por su pasado que es presente en cada rincón.
Si alguna población sufrió el escarnio de la desdichada guerra de los Balcanes fue la de Bosnia. Hay monumentos por todas las esquinas que recuerdan a los más de 60 000 mil Bosnios muertos en el conflicto.
Por la carretera y por las pistas nos encontramos permanentemente pequeños altares conmemorativos que recuerdan a algunos pobres ejecutados a sangre fría en cualquier cuneta o camino.
No hace falta ir a Srebrenica (donde se produjo el genocidio de 8 000 bosnios musulmanes) para encontrar tragedias. En cada rincón padecieron mil.
Las gentes por aquí se mueven entre la alegría por el futuro y la tristeza por el dolor reciente.
Pero son encantadoras. Adolfo y yo estamos  embargados.
Y como si de una tragedia griega se tratase, hoy hemos tenido una estrambótica hipérbole de lo que es la vida aquí.
Por diferentes acontecimientos, que ahora no vienen al caso, mi biela derecha reventó, con todo lo que ello supone. Llevábamos aproximadamente treinta kilómetros de etapa cuando dijo basta.

Alternativa adolfina: troncobiela.

El problema acarreó que Adolfo pedalease durante una buena kilometrada tirando solo de un pedal.
Así pasamos dos pueblos donde no nos ofrecieron solución.
Nos dirigíamos al tercero cuando medio pedaleando, medio empujando, descubrimos lo que parecía un fulano durmiendo en la cuneta apoyado en un fardo.
Lo primero que pensamos  es que era un borracho durmiendo la mona, pero como íbamos tan despacio (las circunstancias obligaban) observamos que ni borracho ni mona.
Adolfo bajó de la bici para echar una mano (o dos según el caso) y le dio la vuelta para ayudarle a levantarse.
Lo que os voy a contar ahora no es recomendable para menores ni deseable para mayores.
El borracho sobando resultó ser una anciana muerta boca abajo que acababa de dar su último aliento de vida en aquella maldita cuneta.
Esto no es broma.
Adolfo me dejó al lado de la desdichada y salió corriendo en dirección a unas casas que había a unos trescientos metros.
Lo siguiente que vi fue a Adolfo corriendo de nuevo hacia nosotros con un señor de unos cincuenta años.
El escenario era esperpéntico.
El hombre era el hijo. La anciana su madre y lo que allí aconteció a continuación nos lo guardamos Adolfo y yo en nuestro dolido corazón y quebradiza memoria.
La tragedia Bosnia en carne y hierro…
Cuando todo pasó dejamos a estas desdichadas gentes y continuamos nuestra angustiosa marcha (a una biela y medio corazón) hasta un pueblo llamado Dragoraj en el que después de cinco horas y trescientas vueltas conseguimos arreglar mi destrozada biela.
Ya veis, lo material se arregla con dinero, lo afectivo nos lo comeremos el resto del viaje.
Estamos bien, acampados en el monte (como nos gusta) y disfrutando de una preciosa noche llena de estrellas.
El día nos ha dejado más desconcertados que Pepe Navarro sin guión, pero esto es la vida amigas.
Mañana nos levantaremos de nuevo para contaros más cosas… así sea.




5 comentarios:

  1. Por quitarle un porco de drama al asunto y por que Bosnia no se merece ni una larga más os diré:
    A lo largo de todos estos kilómetros me he encontrado en la cuneta
    100 gatos
    59 perros
    243 erizos
    25 zorros
    3 tejones
    4 marsopas
    1439 pajarillos
    1 corzo
    Así que me parece de lo mas normal encontrar a una vieja muerta.

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    1. por supuesto..., eso..y... las marsopas!....bicos.

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    2. Esta claro, hay que quitarle un porco...

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    3. Polo que nos contas as monecas hinchables sonche moi apreciadas en Europa..nin unha nas cunetas!! ...Forza

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  2. La Vida es un Gran Viaje ..

    Car"n"e diem

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